SAN TITUS BRANDSMA, MÁRTIR CARMELITA
Al igual que en el nacimiento de nuestra Orden, tal como recogen nuestros historiadores, el primer grupo de Carmelitas decidieron dedicar la primera Iglesia construida en el Monte Carmelo a la Virgen María, bajo el título de Santa María del Monte Carmelo, eligiéndola así por Patrona y protectora de sus vidas, este Monasterio Dios ha querido que esté bajo el Patronazgo y protección del Sagrado Corazón de Jesús y Beato Titus Brandsma, y desde el día 15 de Mayo, San Titus Brandsma.
Anno Sjoerd Brandsma nació en Bolsward, Holanda, el 23 de febrero de 1881.Titus podría haber ingresado con los franciscanos (su hermano Enrique lo era) o incluso con los jesuitas. También tuvo en cuenta a los trapenses y los cartujos. Pero lo que le impulsó a entrar en los carmelitas fue el aspecto mariano de la Orden, así como su vida de oración y su espiritualidad. Titus nos dice: «La espiritualidad del Carmelo, que es una vida de oración y de tierna devoción a María, me llevó a la feliz decisión de abrazar esta vida».
Siendo estudiante carmelita, comenzó a mostrarse su carácter. La oración y la fraternidad eran importantes para él, ciertamente, pero también tuvo oportunidad de leer mucho. Titus siempre mantuvo un vivo interés por los asuntos culturales y sociales. Siendo estudiante carmelita, comenzó a publicar artículos, desarrollando sus dotes innatas para escribir y ejercer su vocación de periodista con la pasión de dirigirse a una amplia audiencia de un modo accessible.
Titus era un gran comunicador. Sus artículos en la prensa católica iban dirigidos a una audiencia masiva y estaban escritos de un modo accesible y atractivo. Las conferencias sobre mística carmelita, que dio en Estados Unidos en 1935, publicadas luego en forma de libro, son un auténtico clásico de la espiritualidad del siglo XX.
Fue detenido en enero de 1942 como subversivo peligroso. El pretexto fue la carta circular que el P. Titus envió el 31 de Diciembre de 1941 a todos los periódicos católicos, a instancias del episcopado local, en la que se les conminaba a no publicar anuncios del Movimiento Nacional Socialista en los que se alabara la “raza”.
Después de pasar por varias cárceles, manteniendo siempre su serenidad, a pesar de los malos tratos y las condiciones de hacinamiento, fue llevado a Dachau donde fue asesinado con una inyección de ácido fénico. Fue la enfermera que lo inyectó quien relató los últimos momentos de su vida, durante el interrogatorio para el proceso de beatificación: “Me cogió la mano y me dijo ¡Pobre muchacha, rezaré por usted”. Manifestó que la miró y se compadeció de ella.
Que desde el cielo interceda por la Iglesia y la humanidad del siglo XXI.
Tomado de la web de la Diócesis de Córdoba
Más información en Beato Tito Bransdma, presbítero carmelita y mártir